Trabajé diecinueve años en mantenimiento minero, en Los Pelambres, Siemens, Andina y Capstone. Una de las herramientas que más usábamos se llama análisis de criticidad. El nombre suena técnico, pero la idea es sencilla: a cada equipo se le pone nota según qué tan probable es que falle y cuánto le cuesta a la operación si falla.
Un ejemplo que siempre uso. El chancador primario y la bomba del baño de la planta pueden fallar con la misma frecuencia. Si se para el chancador, se para todo; si se para la bomba, se llama a un gásfiter y listo. Por eso el chancador tiene repuestos en bodega, inspección cada semana y un plan propio, mientras que la bomba tiene un repuesto genérico y una revisión al año.
El error más común al invertir en otros rubros
Cuando a un negocio le entra plata, lo normal es repartirla en todo lo que estaba pendiente: la página web, pintar el local, contratar a alguien más. Se entiende, porque todo parece urgente. Pero es como cuidar la bomba del baño con el mismo esmero que el chancador. Se gasta harto y lo que de verdad sostiene la caja sigue igual de expuesto.
Por eso, antes de invertir, hago el mismo ejercicio que haría en una planta. Anoto los activos del negocio, y no solo las máquinas: también el local, las personas que no se reemplazan de un día para otro, los contratos, la marca y los proveedores. A cada uno le pongo dos notas, una de probabilidad de falla y otra de impacto. Con eso la lista se ordena casi sola.
Tres preguntas antes de invertir
- ¿Qué parte del negocio, si falla mañana, deja de generar ingresos? En una hostería puede ser la caldera en julio. En una distribuidora, el único proveedor de un producto que se vende mucho.
- ¿Cuánto cuesta esa falla por día? Con la caldera apagada una noche de invierno no solo se devuelven habitaciones. También quedan reseñas malas que la gente sigue leyendo por años.
- ¿Qué se puede hacer hoy para que esa falla sea menos probable o menos cara? Ahí conviene poner la primera plata. Lo demás puede esperar unos meses.
Esto choca con la lógica comercial, donde lo primero es vender más. Pero crecer sobre un activo crítico sin respaldo tiene un techo: el negocio crece hasta el día en que ese activo falla, y ese día no suele avisar.
Lo que buscamos en un negocio
Con Israel miramos los negocios de esta forma. No esperamos encontrar todo en orden. Nos basta con que el dueño sepa cuáles son sus dos o tres activos críticos y tenga alguna idea de cómo cuidarlos. Si todavía no lo tiene claro, ese es el primer trabajo que hacemos juntos, antes de hablar de montos.
Si tienes un negocio y quieres hacer este ejercicio con nosotros, agenda una reunión.
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